Un gol en claro fuera de juego de Mata impidió que el Espanyol se llevara un punto, como mínimo, de Mestalla. Si el año pasado fue Zigic el que estropeó el inicio de año con un gol en el último minuto, en esta ocasión fue el campeón del mundo Mata el protagonista. El asturiano aprovechó una jugada de estrategia para lograr un gol injusto, ya que se encontraba en un claro fuera de juego. El Espanyol recibió un castigo excesivo.
Era partido de Champions, como se habían encargado de recordar sus protagonistas a lo largo de la semana. Era partido de reivindicaciones en Mestalla entre dos equipos que han estado toda la temporada en la zona noble de la tabla. Empatados a puntos, ambos querían la victoria para descolgar, momentáneamente, al otro y para ratificar su candidatura a puestos europeos. Pero tanto uno como otro equipo presentaban notables ausencias sobre el presumible equipo titular.
El Valencia salió con intención, puso velocidad y tocó la pelota con voluntad de superar la ordenada táctica blanquiazul. No acababa de conseguirlo y la primera mitad se redujo a un escaso número de oportunidades, pero con dos goles, eso sí. Dicho de otra manera: más goles que ocasiones.
Al Espanyol el partido se le comenzó a poner cuesta arriba con la lesión de Osvaldo, cuando apenas se llevaba un cuarto de hora. Pochettino tenía que modificar su planteamiento y apostar por la velocidad de Álvaro, como solución de emergencia para la delantera.
Curiosamente, cuando mejor estaban los blanquiazules sobre el campo y cuando más fácilmente se acercaban a la meta de Guaita, llegó el gol de Aduriz. El delantero vasco, en la jugada previa, reclamó penalti por derribo de Kameni, pero el árbitro y su asistente marcaron córner. Sus demandas cesaron de golpe cuando cabeceó hacia el fondo de la portería.
Con la ventaja, el Valencia contemporizó el juego y el Espanyol se fue acercando una y otra vez a la portería ‘ché’. Unas veces el meta y otras la ausencia de remate final dejaban el partido en ventaja local para encarar el descanso. Pero en esas, Callejón fintó a su marcador y centró desde la derecha para que Costa empujara de cabeza hacia su portería. El empate hacía presagiar otro partido distinto para la segunda mitad. Y aunque el guión inicial fue prácticamente el mismo, Aduriz se tuvo que marchar expulsado por un codazo que le dio a Chica cuando la pelota aún no estaba en juego. El colegiado que lo vio no dudó ni un instante. Este contratiempo también provocó que Emery moviera ficha y recolocara sus peones. El Valencia no iba a renunciar al partido, pero no lo iba a entregar alegremente. Al contrario, esperó al Espanyol que se adueñó del dominio de la posesión y de las oportunidades como un remate de Callejón con todo a favor que desbarató Guaita con una prodigiosa acción de reflejos.
El Espanyol siguió basándose en su particular libro de estilo, de juego combinativo, de acciones trenzadas, de mover la pelota con criterio a lo largo del rectángulo y de voluntad de asociarse para llegar hasta la meta rival. Así Luis García dispuso, primero, de una nueva oportunidad en la que acabó escorándose demasiado y, después, de una falta directa que rozó el larguero.
Encerrado el Valencia por momentos, a los blanquiazules sólo les faltó el último pase y un poco más de pausa en algunos momentos. En los minutos finales, el Valencia fue capaz de provocar un córner y gracias a una acción de estrategia, Mata consiguió el tanto de la victoria. El asturiano remató solo en el área pequeña en posición ilegal, pero González González y sus asistentes prefierion ignorarlo. Un último minuto cruel que acabó con los sueños blanquiazules.
Fuente:RCDEspanyol










