Después de las declaraciones durísimas que lanzó José Mourinho en su momento, parece que la UEFA no podía ablandarse con el entrenador, buscando un poco crear ejemplo con él ante los ojos de los que esperaban que tuvieran un castigo ejemplar, ya que fuimos no pocos los que consideramos inaceptable su conducta.
Así, desde la UEFA le imponían una sanción de 50000 euros a él y 20000 euros más al Real Madrid, dos partidos más suspendido de participar en la competición, y cinco años en período de observación, en el que cometer otro error como el pasado significaría que sus días como entrenador en los eventos de la UEFA tocarían a su fin. Tras este castigo tan severo, que sin duda sirvió para hacer reflexionar al portugués sobre todo lo acontecido, éste resolvió apelar la sentencia, cuyo resultado se hacía público ayer mismo. Si bien han reducido el período de observación de cinco a dos años, el dinero de las sanciones se mantiene intacto, por lo que Mou pagará a precio de oro cada una de las palabras que pronunció en su momento contra Pep Guardiola y, sobre todo, contra la propia justicia y equidad en la competición.
Pese a todo, y aunque el castigo me parezca un tanto excesivo, considero oportuno que la UEFA se muestre inflexible con este tipo de conductas. Que se vea que, quien la hace, la paga, y que se vele porque prime el respeto entre compañeros en la más alta competición.










