Comienza el partido, y un error defensivo del Barcelona trae el primer gol antes de que se cumpliese el primer minuto. Con un Real Madrid que saltó al terreno de juego muy pero que muy fuerte, el Barcelona tardaría en recomponerse, aunque para cuando lo hizo, fue demoledor.
El Barcelona supo aprovecharse muy bien de las debilidades de su rival, aprovechando al máximo ese juego al toque que tantas alegrías les ha dado, y contrarrestando por completo a un Real Madrid que se puso muy nervioso tras el primer gol, y que perdió por completo los papeles a partir del segundo. Desnortados, los merengues intentaron llegar a la meta rival a través de CR7, que bien pudo haber marcado dos goles si hubiera estado un poco más acertado. La mala suerte de la que hablaba Mourinho en la rueda de prensa hizo su aparición, o tal vez fue el gran juego de Barcelona lo que llevó el partido al 1 - 3 definitivo, que acerca un poco más a los chicos de Pep a la primera posición de la tabla, y roba un ápice más de orgullo a un Real Madrid que en los últimos clásicos no levanta cabeza.
Un partido, como digo, a la altura de las expectativas de medio mundo, que eran muchas, en el que por fin pudimos ver un arbitraje excelente y unos equipos poco agresivos, dispuestos a jugar al fútbol y a arriesgarse a que ganase el mejor, como dejó claro el Barcelona.










