EL PORTERO COSTARRICENSE SE HA GANADO EL RESPETO DEL MADRIDISMO

Y en silencio, Keylor

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Keylor Navas llegó al Real Madrid el verano pasado. Su propósito, ser titular tras haber enamorado en el Levante y maravillado en el Mundial 2014 con Costa Rica. Sin embargo, pronto se dio de bruces con la realidad: Casillas era inamovible, a pesar de que el capitán estuviera siempre en el punto de mira. El costarricense aguardó callado en el banquillo, viendo las oportunidades pasar; viendo cómo el Real Madrid se quedaba en blanco.

Un verano después, el panorama parecía cambiar: tras un culebrón que terminó con la salida de Iker por la puerta de atrás, todo hacía indicar que ésta iba a ser la temporada de Navas. Al portero tico le trajeron a Kiko Casilla, icono del Espanyol, pero en pretemporada Rafa Benítez dejaba entrever que iba a ser Keylor el titular. Y así fue. Comenzó la Liga con el nuevo ‘1’ bajo los palos. Y a pesar que el propio entrenador y el club le transmitían su confianza, por detrás se fraguaba la operación estival que finalmente no se llevó a cabo: el fichaje de De Gea.

Aquel frenético e inolvidable 31 de agosto, en el que Keylor llegó a aceptar marcharse al Manchester United como moneda de cambio y aumentar, de paso, sus emolumentos, se recordará por siempre por la ‘Florentinada’ que supuso que la documentación de De Gea llegara a la sede de la LFP fuera de plazo por minutos. Cuando Navas ya había asumido su marcha, cuando David por fin ponía punto y final a su tragicomedia en Old Trafford. El traspaso no se efectuó y Navas recibió las disculpas del club y una posible mejora de contrato.

Desde que comenzó la Liga, el costarricense salió de la partida. Fijo e indiscutible, se ganó a la afición contra el Betis a dos días de su posible adiós. Cuatro jornadas más un partido de Champions en el que su concurso ha sido clave para que el Real Madrid pueda presumir que es el único equipo europeo que aún no ha encajado un gol. En silencio, con una sonrisa en la boca, ha hecho que nadie se acuerde de Casillas. Ni de De Gea. Y que la portería esté segura. Va camino de récord siendo el que menos cobra del vestuario. Y hace menos de un mes, querían enviarlo a Manchester.