1-0: Menudo palo

Olía a ‘partido de la jornada’, título que se suele asignar al encuentro de Liga que más interés despierta en la semana. Olía a tensión por todos los poros. Olía a esa trascendencia que han adquirido todos y cada uno de los partidos que le quedan al Espanyol hasta el final de Liga, algo menos para Osasuna por la ventaja de puntos con la que partía. Era, también, un partido de reencuentros entre viejos amigos por el intercambio de jugadores que se ha producido entre ambos clubes en las últimas temporadas. Era todo eso y tenía, en juego tres puntos vitales para ambos que, en otro golpe de infortunio, cayeron del lado local en el descuento.

Al Espanyol le acompañaron en el ‘Reyno de Navarra’ 400 fieles que agotaron todo el papel que Osasuna entregó a las blanquiazules. La caravana visitante, clarísimamente inferior en número, ahogó durante muchos minutos los mensajes de ánimo de los locales que se contagiaron del juego trompicado de los suyos.

Dos equipos que no hace mucho alardeaban de su excelente andadura por Europa, se ven ahora ubicados en la zona baja de la clasificación y peleando cada semana por intentar salir pasito a pasito. Argumentos futbolísticos parecen tener los dos como para no estar con las actuales apreturas.

Ambos equipos se aprestaron a colocarse en el campo con un dibujo compacto, que no dejara resquicios y que provocaba alternativas continuas pero sin demasiada profundidad. Pese a todo, en la recta final de la primera parte se juntaron los mejores momentos hasta entonces. En el 36 el árbitro invalidó una jugada que acabó con gol de Puñal por una falta previa de Juanfran a David García. La réplica blanquiazul llegó un minuto después con una falta lejana lanzada por Sergio Sánchez que despejó de puños Roberto. En la misma jugada Luis García reclamó penalti por un agarrón de Monreal, que pareció muy evidente, y Tamudo acabó lanzando ligeramente alto apenas unos segundos más tarde.

Justo antes del final de la primera mitad, Tamudo reclamó la segunda amarilla de Josetxo por una dura entrada en un salto. El árbitro no quiso problemas y sólo sancionó la falta.

El descanso pareció sentarle mejor a Osasuna que salió más animoso y deseoso de abrir el partido. El encuentro adquirió ritmo, intensidad y tensión, mucha tensión. Cada jugada, en cualquiera de las áreas, contenía una enorme dosis de suspense. Pandiani, con un toque sutil, rozó el poste de Kameni. Camacho y Pochettino decidieron mover los banquillos en busca de más pólvora. Pandiani, de cabeza, puso a prueba a Kameni y Nekouman, desde fuera del área, intentó lo mismo con idéntico resultado. Antes, sin embargo, Callejón también puso a prueba a Roberto con un chut lejano que el meta osasunista detuvo en dos tiempos.

Pero lo peor para el Espanyol estaba por llegar. En el descuento, cuando el equipo trataba de enfriar lo poco que quedaba, Nekouman acertó a rematar de cabeza una falta lanzada al segundo palo. Y menudo palo le cayó al Espanyol que veía como se esfumaba un partido que tenía perfectamente controlado.

Fuente:RCDEspanyol

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About the Author: Javier Córdoba

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