2-1: Increíble derrota

Toda la mañana mirando al cielo. Horas de amenaza de lluvia, de alerta naranja en toda la provincia de Málaga. Horas de incertidumbre porque lo que había caído por la noche había dejado La Rosaleda llena de charcos. Pero el cielo aguantó, con amenazantes nubarrones y tímidos chubascos, pero el temor a que, de un momento a otro, podía descargar. Las horas previas al inicio del partido entre el Málaga y el Espanyol estuvieron marcadas por las previsiones metereológicas que se quedaron en nada en cuanto comenzó un encuentro vibrante y valiente desde el principio.

Como se esperaba, el Málaga salió desbocado, agresivo y con un ritmo de altísima tensión. Lo sabía el Espanyol y respondió con la misma medicina. Marcajes severos, velocidad y convencimiento de que tocaba sufrir en un partido que no sería nada fácil, como había advertido Pochettino en la víspera.

Sobre el campo, cuatro jugadores del filial, dos y dos, y el convencimiento de que ambos equipos están exprimiendo la cantera con seguridad y serenidad. Sobre el campo, también, dos bloques jóvenes, decididos y ambiciosos. El Espanyol llegaba con unos números nada brillantes como visitante puesto que no conoce la victoria, ni había marcado, a domicilio desde la tercera jornada de Liga.

Decían que delante estaba un equipo que sacaba petróleo de las jugadas de estrategia y lo demostró muy pronto, cuando Fernando remató de cabeza una falta lateral que sirvió para adelantar al Málaga. Era el 1-0 y no se llevaba ni un cuarto de hora. Pero el Espanyol no se descompuso. Apretó un poco y, sólo con eso, obligó al Málaga a irse atrás. Los locales, con el marcador a favor, no parecían incómodos cediendo ese terreno.

El Espanyol se acercaba con suficiencia y dominaba territorialmente pero no acababa de encontrar el último pase, el definitivo. Poco a poco, sin embargo, los locales comenzaron a flaquear y poco antes del descanso, Víctor Ruiz, muy atento y en el sitio donde les gusta estar a los delanteros, acertó a empatar el partido.

Ese gol actuó como un complejo vitamínico para el Espanyol de la segunda mitad, que salió decidido a resolver el partido. Iván Alonso reclamó penalti por derribo de Munúa nada más comenzar, Callejón, en el 50, estrelló la pelota en el larguero y apenas unos minutos más tarde hizo lucirse a Munúa con una acción casi idéntica a la que le valió un gol ante el Deportivo.

Tardó en reaccionar el Málaga y lo hizo tímidamente, con alguna acción aislada, como un remate a la desesperada de Obinna que fue rápidamente replicado con una acción espectacular de Osvaldo y un remate, a trompicones, de Luis García que salió rozando el poste de Munúa.

El partido pintaba más para el Ëspanyol que para el Málaga y la grada así lo intuía cada vez que los de Pochettino se acercaban, pero el petróleo de la estrategia volvió a darles una nueva ventaja tras una acción a pelota parada que Obinna encontró para rematar. De ahí hasta el final se jugó en el campo del Málaga y con los locales defendiendo una renta exigua que, sin embargo, les dio el premio de tres puntos inmerecidos.

Fuente:RCDEspanyol

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About the Author: Javier Córdoba

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