Con la cabeza bien alta

Álvaro Rubio es uno de esos jugadores que siempre ayudan al compañero. Siempre echa una mano a su pareja en el centro del campo, siempre realiza coberturas a los interiores, siempre ayuda a los laterales o a los centrales. Es un trabajo poco vistoso, pero esencial en el funcionamiento del equipo. Ante el Málaga recibió los pitos de una parte de la afición y, lejos de alzar la voz, “acepta” la postura de los seguidores y se centra en “trabajar para intentar cambiar” la situación.

“Quizá sí sean los peores momentos desde que llegué, tanto en lo personal como en lo grupal, hasta ahora ha sido todo muy bueno. Toca asumirlo y pasarlo. Está claro que la gente opina lo que quiere y que los pitidos siempre perjudican. Ojalá pudiera cambiarlo y que me pitaran sólo a mí y aplaudieran al resto de los compañeros”, explicaba con la entereza propia de quien se dedica en cuerpo y alma al fútbol desde mucho antes de proclamarse campeón del mundo sub 20.

El riojano fue sustituido en la segunda parte y aceptó el cambio con naturalidad y profesionalidad. “El cambio se demostró que fue acertado. El equipo necesitaba alguien más ofensivo, salió Haris y dio más agresividad en ataque”.

Álvaro Rubio y sus compañeros ya sólo piensan en el Sporting, próximo rival en Zorrilla. “Ahora tenemos que levantar la cabeza, como nos ha dicho el míster, y seguir hacia delante. Esto es muy largo y el próximo partido es importante. Es cierto que en los partidos no estamos bien, pero no creo que sea cuestión de falta de ganas. Sólo hay que ver los entrenamientos”.

Fuente:www.realvalladolid.es

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About the Author: Javier Córdoba

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